¿Por qué no me funciona la crianza respetuosa?

 


La crianza respetuosa se ha vuelto un pilar fundamental para muchas familias que buscan educar desde el amor, el vínculo y la comprensión. Sin embargo, no son pocas las mamás y los papás que, aun aplicando estos principios, sienten que “no funciona”, que sus hijos no responden como esperaban, o que la paciencia se agota antes de tiempo.

Si esto te está pasando, respira: no significa que lo estés haciendo mal, ni que este modelo no sirva. Significa que necesitas comprender algo muy importante sobre cómo aprenden y maduran los niños.

A continuación te explico por qué sucede esto y qué puedes hacer para avanzar con más claridad y menos culpa.

1. La crianza respetuosa no es una fórmula mágica

La psicóloga Virginia Satir decía que “los niños son viajes, no destinos”. La crianza respetuosa tampoco es un botón que aprietas y cambia el comportamiento al instante.
Es un proceso que construye conexión a largo plazo, no obediencia inmediata.

2. Los niños pequeños no pueden autorregularse solos

Autores como Daniel J. Siegel y Tina Payne Bryson (El cerebro del niño, Disciplina sin lágrimas) explican que el cerebro infantil está en construcción.
Esto significa que:

  • No pueden “calmarse” por sí mismos cuando están desbordados.

  • No actúan “con maldad”, sino desde impulsos y necesidades no verbalizadas.

  • Lo que hoy repiten una y otra vez (berrinches, golpes, gritos) no es un fracaso, sino parte de su desarrollo emocional.

La crianza respetuosa funciona, pero no para eliminar conductas, sino para guiar el cerebro de tu hijo a desarrollar habilidades que aún no tiene.

3. Si crecimos con gritos o castigos, educar desde la calma cuesta el doble

La autora Isabel Filliozat señala que muchos padres intentan criar con respeto mientras luchan contra patrones aprendidos en su propia infancia.
Por eso:

  • Te sientes frustrado cuando no obedecen.

  • Te desespera el llanto constante.

  • Te cuesta mantener la calma.

No es falta de amor. Es que tu sistema nervioso también está aprendiendo una forma nueva de relacionarse.

4. La crianza respetuosa no significa “todo se permite”

A veces no funciona simplemente porque se malinterpreta. La disciplina respetuosa —como señalan Jane Nelsen (Disciplina Positiva) y María Montessori— implica:

  • Límites claros.

  • Constancia.

  • Rutinas previsibles.

  • Consecuencias lógicas, no castigos.

Decir “no” con firmeza y amabilidad también es crianza respetuosa.

5. Cada niño es diferente

El pediatra William Sears destaca que el temperamento influye mucho en el comportamiento.
Algunos niños:

  • Necesitan más contacto.

  • Se frustran más rápido.

  • Son más sensibles a estímulos.

  • Requieren explicaciones breves muchas veces.

Si tu hijo es más demandante, no es que la crianza respetuosa no funcione: necesita un acompañamiento más personalizado, no más severo.

¿Qué puedo hacer para que la crianza respetuosa sí funcione en casa?

Aquí tienes sugerencias prácticas y realistas:

1. Reduce expectativas

Tu hijo no dejará de hacer berrinches porque le hablas bonito.
Pero sí aprenderá, con el tiempo, a regular sus emociones porque tú lo acompañas con calma.

2. Establece límites simples y repetidos

Ejemplos:

  • “No golpeo. Te ayudo a calmar tu cuerpo.”

  • “Los juguetes se usan así. Si los avientas, los guardamos.”

Firme, corto y amable. Repite sin discutir.

3. Conecta antes de corregir

Según Siegel y Bryson, el cerebro se abre al aprendizaje cuando el niño se siente seguro.
Antes de dar una instrucción, acércate, baja tu tono y reconoce su emoción:

  • “Veo que estás molesto porque no quieres dejar el parque.”

Luego guía.

4. Trabaja tu autocuidado emocional

Un adulto nervioso no puede criar desde la calma.
Busca espacios breves para ti:

  • 5 minutos de respiración.

  • Un paseo corto.

  • Delegar cuando puedas.

Cuidarte no es egoísmo, es parte de la crianza.

5. Sé constante, no perfecta

La consistencia, como señala Jane Nelsen, crea seguridad.
Tu hijo no necesita una mamá o papá perfectos.
Necesita coherencia, amor y presencia.

¿Qué es lo contrario de la Crianza Respetuosa?

Lo contrario de la crianza respetuosa no es una sola cosa, pero suele referirse a varios enfoques que comparten una misma raíz: la falta de reconocimiento de las necesidades emocionales del niño y el uso del control, el miedo o la obediencia ciega como herramientas principales.
Aquí tienes las formas más comunes:

1. Crianza autoritaria

Es el opuesto más directo.
Se basa en:

  • “Aquí se hace lo que yo digo.”

  • Obediencia sin explicación.

  • Castigos, gritos o amenazas como forma de control.

  • Poco diálogo y poca conexión emocional.

Autores como Diana Baumrind identifican este estilo como uno de los menos favorables para el desarrollo emocional, ya que genera miedo, baja autoestima y poca autonomía.

2. Crianza punitiva o basada en castigos

Su centro es corregir desde el dolor o la incomodidad:

  • Nalgadas.

  • Cuartos oscuros.

  • Privaciones excesivas.

  • Humillaciones (“¿Por qué no puedes ser como tu hermano?”).

Este estilo no enseña autocontrol, solo enseña al niño a evitar el castigo.

3. Crianza agresiva o coercitiva

Cuando se emplea:

  • Violencia física.

  • Gritos constantes.

  • Amenazas.

  • Intimidación.

La investigación en desarrollo infantil (como la del Center on the Developing Child de Harvard) demuestra que este tipo de trato provoca estrés tóxico, afecta el cerebro en desarrollo e impacta en la salud mental a largo plazo.

4. Crianza negligente (emocional o física)

También es lo contrario de la crianza respetuosa porque implica:

  • Poco acompañamiento.

  • Poco afecto.

  • Falta de límites.

  • Falta de presencia emocional.

Aquí no hay violencia, pero sí ausencia. El niño crece sin guía y sin la seguridad que necesita.

En resumen

Lo contrario de la crianza respetuosa es cualquier forma de crianza que prioriza el control sobre la conexión, el miedo sobre el acompañamiento, o la obediencia inmediata sobre el desarrollo emocional.

La crianza respetuosa sí funciona, pero no como un método rápido, sino como un camino de acompañamiento, conexión y construcción emocional a largo plazo.
Si te está costando, es normal. Estás rompiendo patrones, estás aprendiendo nuevas formas y estás criando con amor consciente. Eso ya es un logro enorme.

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